
Para cientos de familias de Cartagena y sus corregimientos tener casa propia es cumplir el sueño de construir un hogar y sacar adelante a los suyos. Sin embargo, muchas viviendas aún tienen espacios incompletos o requieren adecuaciones para ofrecer mejores condiciones de salubridad, seguridad y bienestar.
Juegos de baterías sanitarias por terminar, cocinas por adecuar, pisos en tierra y habitaciones pendientes durante años hacen parte de la realidad de muchos hogares cartageneros. Para responder a esas necesidades, la Alcaldía de Cartagena, a través de Corvivienda, puso en marcha Mi Casa Avanza, un programa que transforma distintos espacios de las viviendas según las condiciones de cada familia.
Con ese propósito, la Alcaldía de Cartagena, a través de Corvivienda, desarrolla Mi Casa Avanza, un programa que entrega subsidios para intervenir las viviendas de familias que requieren adecuaciones en diferentes espacios de sus hogares. Desde el inicio de la actual administración del alcalde Dumek Turbay, más de 5.300 familias han sido beneficiadas en distintos sectores urbanos, rurales e insulares de Cartagena.
Las principales intervenciones se realizan en baños y cocinas, por tratarse de espacios fundamentales para el saneamiento básico y la salubridad. De acuerdo con las características de cada hogar, también se pueden intervenir salas, pasillos, habitaciones y otras áreas, teniendo en cuenta situaciones particulares como la presencia de personas con discapacidad, adultos mayores o niños en sus primeros años de desarrollo.
“Mi Casa Avanza es el programa distrital que otorga subsidios para mejorar las viviendas. Nosotros hacemos mejoramientos esencialmente de baños y cocinas para mejorar el saneamiento básico, buscando que las familias tengan mejores condiciones de salubridad y dignidad a la hora de hacer las cosas más íntimas del hogar, tanto cocinar como usar el baño”, explica Gissela Román, gerente de Corvivienda.
La dimensión de esta apuesta se refleja en el número de hogares alcanzados. Durante el primer año de la administración fueron beneficiadas más de 2.800 familias; en 2025 se atendieron más de 1.100, y en lo corrido de 2026 ya son cerca de 1.200 hogares, para un acumulado superior a 5.300 familias.
Uno de esos hogares es el de Kelcy Pineda López, en Pontezuela. Vive con su esposo y sus dos hijas y, antes de ser seleccionada por el programa, su casa permanecía en obra negra. El baño y los cuartos estaban sin enchape, mientras que la sala y el pasillo también necesitaban ser adecuados.
Kelcy recuerda que conoció la noticia de una manera inesperada. Había participado en el recorrido que realizó Corvivienda por el sector para identificar las viviendas y posteriormente asistió a la jornada en la que se realizó el sorteo de beneficiarios.
“Una comadre me llamó y me dijo que donde estaba. Le dije que estaba en la casa porque acababa de llegar del trabajo y me dijo: ‘Ven aquí al colegio, están haciendo un sorteo, ahí está tu nombre’. Cuando llegué estaban leyendo los nombres y yo veo mi nombre, el número 21. No esperé ni que dijeran mi nombre, enseguida brinqué de la alegría. Fue mucho lo que hicieron, yo decía que algún día tenía que llegar y llegó”, cuenta.
La familia recibió la intervención en los espacios que más necesitaban atención. En el baño se instalaron los elementos necesarios para su funcionamiento, mientras que la cocina también fue adecuada. Además, se colocaron pisos en la sala, el pasillo, las habitaciones de las niñas y la habitación de la pareja.
Para la gerente de Corvivienda, estos cambios tienen un alcance que va mucho más allá de la apariencia de una vivienda.
“En realidad, cambia todo. Pasar de una casa en la que tú estás caminando sobre tierra, en la que tú no puedes ir al baño de manera cómoda, en la que las mujeres no tenemos una puerta para ir al baño o donde preparas los alimentos en condiciones insalubres, cambia absolutamente todo el desarrollo de la vida, desde la parte más básica, que es el desarrollo cognitivo de los niños”, señala Román.
La funcionaria explica que las condiciones de la vivienda también inciden en la vida cotidiana de los menores. “No es lo mismo un bebé que nace en una casa donde está en un piso de tierra, a poder desarrollarse, gatear y ejercer todos sus movimientos en un piso de baldosa que le permita desarrollarse sin rasparse, sin tener que estar aspirando polvo todo el tiempo. Estas cosas son pequeñitas y básicas, pero vamos más allá”.
El impacto también se siente en la economía de los hogares. Al recibir estas obras, las familias dejan de asumir con sus propios ingresos gastos que muchas veces tenían que resolver de manera gradual y pueden destinar esos recursos a otras necesidades.
“Una familia que durante años ha luchado para poder tener su casa en buenas condiciones y que hoy el Distrito de Cartagena lo haga, quiere decir que los recursos que esa familia genera ya no se tienen que ir en esas mejoras del hogar. Ya los pueden enfocar en la alimentación, en la educación, en un proyecto de inversión, en un emprendimiento. Se quitan ese dolor de cabeza que muchas familias tienen de poder tener la casa bonita, que creo que es el sueño de todos los cartageneros”, agrega la gerente.
Eso también representa un alivio concreto para familias como la de Kelcy.
“Sí, nos ahorramos mucho dinero. Aquí vivimos mis dos niñas, mi esposo y yo y sí nos ahorramos mucho. Le damos gracias a Dios por eso porque la verdad no es todo el mundo que sale en esos proyectos de beneficencia. Mejoró mucho nuestra calidad de vida, porque lo más importante del proyecto era la cocina y el baño, que son las partes donde más se necesitaba la mejora”, afirma.
Mi Casa Avanza también llega a la Cartagena rural e insular
El programa ha ampliado su cobertura hacia zonas rurales e insulares de Cartagena, con el propósito de llegar a comunidades que durante años tuvieron dificultades para acceder a este tipo de beneficios.
En la zona rural, Mi Casa Avanza ha llegado a Tierra Baja, Puerto Rey, Zapatero, Arroyo Grande, Arroyo de Piedra, Arroyo de las Canoas, Punta Canoa, Manzanillo del Mar, La Boquilla, Pasacaballos y Barú, además de otros sectores del territorio.
En la zona insular se han realizado convocatorias en Bocachica, Punta Arena, Caño del Oro y Santa Cruz del Islote, mientras que se proyecta llegar próximamente a Isla Fuerte.
En la zona urbana, el programa también ha beneficiado a familias de sectores como El Pozón, Nelson Mandela y Fredonia, entre otros barrios que presentan necesidades importantes en materia habitacional.
La estrategia, además, se articula con otras acciones que adelanta el Distrito en los territorios. En lugares donde se han realizado obras de pavimentación o se han adelantado procesos relacionados con servicios públicos, Corvivienda busca complementar esas intervenciones con acciones en las viviendas.
“Cuando la Alcaldía ha llegado a través de otros programas, por ejemplo, donde se han hecho pavimentaciones de calles, nosotros también intervenimos con mejoramientos de vivienda para lograr un mejoramiento integral del barrio. Estos dos ámbitos, incluidos los servicios públicos, ayudan directamente a la superación de la pobreza”, sostiene la gerente.
De acuerdo con Corvivienda, el propósito es continuar ampliando la cobertura durante lo que resta de 2026, con la proyección de beneficiar al menos 300 familias adicionales, mientras que para 2027 se busca recuperar los niveles de atención alcanzados en los primeros años de la administración.
La apuesta también contempla seguir priorizando territorios donde confluyan diferentes acciones del Distrito, de manera que las obras en los hogares puedan acompañar las transformaciones que se desarrollan en calles, servicios públicos y otros espacios de los barrios.
En Pontezuela, Kelcy asegura que todavía recuerda cómo era su casa antes de recibir el beneficio y la diferencia que representa para su familia poder contar ahora con espacios terminados.
“Uno para comprar una cosita tiene que comprar una cosa hoy y luego de repente llega algo que uno no esperaba. De pronto lo esperaba, pero no cosas que fueran tan completas así. Aquí le pusieron todo. En el baño, todo el juego completo de lo que es necesario en un baño de una casa; lo de la cocina, aquí la sala la embaldosaron, el pasillo, pusieron toda la baldosa en el cuarto de mis niñas y nuestra habitación también completamente embaldosada. A las niñas les pusieron toda la sala, le cambiaron sus cositas, le pusieron todo lo necesario que necesitaba uno para tener su casita mucho mejor”.
Con esta estrategia, el Distrito continúa llevando inversión directamente a los hogares de Cartagena y ampliando su presencia en zonas urbanas, rurales e insulares, con el propósito de que más familias puedan contar con viviendas en mejores condiciones y avanzar en la superación de situaciones de vulnerabilidad.